
Rafael Martín Masot nació el día 29 de diciembre de 1989 en Granada. Actualmente compagina los estudios de tercer curso de Medicina en la Universidad de dicha ciudad con la creación literaria, aparte de hacer lo necesario para vivir con intensidad historias no escritas e inconfesables.
A los 14 años publicó su primera novela, Abulagos (Editorial Atrio), con la que pretendió dar una visión completamente diferente, y más cierta, de la vida cotidiana de los jornaleros andaluces durante los años del franquismo que la que ha quedado en la retina de los habitantes de otras tierras durante décadas. Con su segunda novela, La luna eclipsada, publicada por Rocaeditorial (Barcelona, 2006), se adentró , con una narrativa tan tortuosa y compleja como los sentimientos, en el frustrante mundo interior de una mujer relegada de su propia existencia a la sumisión y la monotonía.
En marzo de 2010 será publicada su tercera novela, La prisión de los espejos, por la editorial canaria Baile del Sol. La trama de esta obra se desarrolla a partir de la confesión que realiza a un psicólogo uno de sus pacientes sobre la existencia de una organización criminal compuesta por políticos, financieros y grandes empresarios. La prisión de los espejos se adentra de lleno, se desenvuelve y vive en un género de intriga muy recurrente en los últimos tiempos, a la vez que es un ataque descarnado y encubierto a los mundejos literarios imperantes, que han dado lugar a la proliferación de los escritores-hamburguesa.
Aparte de la creación de las tres novelas indicadas, ha participado junto con otros autores en la publicación de varios libros de relatos, realiza colaboraciones literarias con diversos medios digitales e impresos y es miembro del Institutum Pataphysicum Granatensis, al que se enorgullece de pertenecer por estar convencido de que la realidad científica no es más que una parte de una gran realidad irracional.
Desde que a finales del año 2002 Canal Sur Televisión le dedicara parte de un reportaje, han sido abundantes los medios de comunicación televisivos, radiofónicos y de la prensa escrita, tanto de ámbito local como regional, nacional e incluso internacional, que le han realizado entrevistas o han hecho referencia a sus obras. Dado que de tales intervenciones y reseñas queda constancia en grabaciones de radio, videotecas y hemerotecas, quizás cabría contar aquí algunas opiniones, distorsiones y conjuras no publicadas:
“¡Qué tiemble Andrés Neuman” –frase pronunciada por un reportero gráfico durante la presentación a la prensa de Abulagos en el Hotel Meliá de Granada. La verdad es que entonces no conocía a tan ilustre autor. Cuando conoció su obra, se convirtió en admirador del escritor argentino residente en Granada y pensó que la frase lapidaria que salió de la boca del reportero gráfico, sin pasar previamente por el cerebro, era una enorme memez.
“Tenemos que cargarnos a este niño, por la cuenta que nos trae” –propuesta formulada en una reunión de bar de tapas en la que se hallaban varios escritores granadinos. Ninguno de ellos entendía que la notoriedad no se obtiene por el mero hecho de aislar a quien no forme parte de un grupo de mediocres.
“Te voy a matar” –amenaza convincente proferida por un joven marido, mientras el escritor saltaba, descalzo y con las ropas en la mano, desde el balcón de un primer piso a las tres de la madrugada. Ha de reconocer que fue lo suficientemente cobarde como para no escuchar el monólogo completo del agraviado, ni las explicaciones aturulladas que daba la veinteañera a quien un cura casó con semejante individuo.
Granada, 8 de diciembre de 2009